· 32 Viviendas flexibles y espacios compartidos en Sevilla ·
La Huerta del Rey Moro
· 32 Viviendas flexibles y espacios compartidos en Sevilla ·
La Huerta del Rey Moro
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Programa
Vivienda plurifamiliar, Guardería, Oficinas, Comercio
Ubicación
Sevilla (Sevilla)
Año
2012
Equipo
Alejandro Rebollo Cortés (WESTestudio)
La intervención en la ciudad histórica plantea una constante fricción entre las exigencias de conservar el "modo de hacer ciudad" y las demandas ciudadanas sobre el uso de sus espacios. Históricamente, el centro urbano y su arquitectura han definido la identidad de un pueblo. Sin embargo, esta identidad autolimitada suele ralentizar la adaptación del espacio a los cambios socioculturales de la población. Para resolver esto, el concepto de patrimonio ha evolucionado desde la protección de monumentos singulares hasta la valoración del contexto y del patrimonio intangible. El desafío actual radica en evitar tanto la destrucción abrasadora como la "museificación" paralizante, entendiendo que la arquitectura debe estar al servicio de la ciudadanía.
En ciudades con centros históricos de origen islámico, como Sevilla, la trama urbana es sinuosa y compacta, estructurada en torno a microsociedades tradicionales como las corralas. La identidad formal de esta arquitectura se basa en la dialéctica entre "lo vacío" y "lo lleno", donde los vacíos definen la estructura urbana. En este contexto, la inserción del patio introduce una geometría clara que ordena la vivienda colectiva y le otorga escala. Por lo tanto, cualquier intervención que busque integrarse en armonía con la urbe heredada debe respetar esta continuidad de conjunto, evitando la fragmentación y asumiendo el principio de "construir desde el vacío" para mantener dicho binomio.
Un caso concreto de esta problemática es la Huerta y Casa del Rey Moro en Sevilla, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 2001, pero amenazada desde 2006 por un plan urbanístico que proyecta la construcción de viviendas. Frente a la alta colmatación y la falta de áreas verdes en el Casco Norte, los vecinos defienden este espacio como un modelo de sociabilidad y resistencia al mercantilismo. La comunidad demanda la preservación y adecuación de esta huerta arqueológica para potenciar actividades de educación ambiental, talleres culturales, ocio alternativo y huertos urbanos, demostrando que la participación ciudadana puede transformar la fricción urbana en un proyecto de convivencia positivo.
Finalmente, el proyecto persigue el objetivo de adecuar un espacio verde de esparcimiento que fomente dinámicas de sociabilidad, el cuidado del entorno y el respeto al medio ambiente al margen del consumismo. Para lograrlo de manera sostenible, se incorpora el principio de Factor 4, el cual busca duplicar el beneficio utilizando la mitad de los recursos y del espacio. Así, los objetivos arquitectónicos y sociales se alinean hacia la creación de viviendas y entornos más eficientes donde los inquilinos compartan funciones y objetos del hogar (como el lavado de ropa o la cocina) que suelen estar infrautilizados. Al colectivizar estos recursos en lugar de duplicarlos innecesariamente en cada apartamento, se optimiza el espacio libre de la urbe y se potencia la escala comunitaria característica de las microsociedades del centro histórico.
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